AXOLOTL

Fotografía: ©️ David Jaramillo

Desde tiempos prehispánicos los axolotes estaban asociados con la capacidad de vida, de muerte y de regeneración. Hoy la ciencia se asombra al estudiar sus mecanismos de reconstitución de órganos y tejidos vitales, capacidad única entre los seres vivos. Pero esta maravillosa criatura mexicana está hoy en peligro de extinción.

Criatura en el umbral entre el agua y la tierra, el axolote nos recuerda los orígenes acuáticos de la vida, memoria de los primeros anfibios que salieron a poblar la superficie, hace más de 300 millones de años. Con su cuerpo alargado, sus dedos delicados y su mirada penetrante, nos devuelve un espejo de la fuerza y la fragilidad de las especies.

El axolote de Xochimilco, o Ambystoma mexicanum, es un ser misterioso y fascinante. Salamandra de los lagos de agua dulce del Valle de México, vive en su estado natural a 2,200 metros sobre el nivel del mar en un diminuto territorio, ocultándose entre en las aguas enturbiadas del altiplano mexicano. Aquí evolucionó… o más bien aquí detuvo su evolución.

Figurilla zoomorfa de barro que representa al dios Xólot. Porta Ehecacozcatl o pectoral de caracol marino cortado.  D.R. Instituto Nacional de Antropología e Historia, México

El axolote intriga y hechiza por ser un desafío a las leyes de la vida. Contrario a los demás anfibios, en condiciones normales, el axolote de Xochimilco no entra en metamorfosis para salir fuera del agua. Crece manteniendo sus características de larva, permaneciendo como en un estado de “eterna juventud”, con una extraordinaria capacidad de adaptación a su entorno. Es un maestro de la vida acuática capaz de incursionar brevemente fuera del agua.

Todos sabemos que la lagartija puede desprenderse de su cola para escapar de un depredador que la tiene atrapada y que la cola volverá a crecer en un par de semanas. Las células del axolote llevan al extremo este mecanismo al poder regenerar extremidades completas y órganos vitales: piernas, ojos, cerebro, médula espinal, corazón, etc.

Ya los antiguos pueblos de Mesoamérica veían en el axolote un ser con dotes extraordinarios. Axolotl significa en náhuatl monstruo acuático o transformista del agua, siendo la advocación acuática de Xólotl, el dios-perro gemelo de Quetzalcóatl. El Códice Florentino cuenta que cuando los dioses se reunieron en Teotihuacán para crear el Quinto Sol, se arrojaron a la hoguera para que iniciara el movimiento de los astros, pero Xólotl, quien le temía a la muerte, salió huyendo. Perseguido por Ehécatl, dios del viento, se escondió en una milpa y se volvió maíz, después en los magueyales donde se volvió maguey y finalmente entró al agua donde se volvió axolote. Bajo esa forma fue encontrado y sacrificado para que inicie el movimiento perpetuo del Sol y de la Luna, nahui ollin. Xólotl es dios de la transformación y del inframundo.

Durante miles y miles de años, el axolote floreció en los lagos del sur del Valle de México. Pero, los grandes cambios a raíz de la Conquista iniciaron un proceso que, quinientos años después, lo tienen a punto de extinguirse. La meteórica desecación de las lagunas y canales y el inexorable crecimiento de la Ciudad de México con sus 20 millones de habitantes al día de hoy, fueron asfixiando progresivamente su ecosistema, reduciéndolo a los vestigios actuales de los lagos de Xochimilco y Chalco. 

Hoy, el axolote está en peligro de extinción. Según cálculos de la UNAM, en 1998 había 6,000 axolotes por kilómetro cuadrado, pero 25 años después, en 2023, quedan menos de 36. Tenemos poco tiempo para revertir esta tendencia y unir esfuerzos para ayudar a salvarlo.

En 1803, durante su viaje a México, Alexander Von Humboldt intrigado por este anfibio recogió dos especímenes de axolotes que entregó en obsequio en París al célebre naturalista Georges Cuvier quien indagó el complejo acertijo de clasificar esta nueva especie de salamandra.

“Proteus, seu Larva Salamandrae, Mexicanis Axolotl”. in Alexander Von Humboldt, Aimé Bonpland, Recueil d’observations de zoologie et d’anatomie comparée. Tome 1 (1811). BnF. Gallica.

A diferencia de los demás anfibios que experimentan un proceso de metamorfosis al pasar del estado larvario al estado adulto fuera del agua, el axolote mantiene a lo largo de su vida las características de su prima juventud, con una aleta dorsal, la ausencia de párpados, un sistema óseo principalmente cartilaginoso y branquias aparentes que se alzan en el agua como plumas flamígeras. El axolote guarda la apariencia de un larva y permanece en un estado de neotenia, un fenómeno poco común en el mundo animal.

No obstante, se ha observado en laboratorio que el axolote sí puede ser inducido a la metamorfosis mediante un tratamiento de hormona tiroidea. Esto significa que en condiciones naturales no se transforma aunque sí tendría la capacidad de hacerlo. Esta inusual permanencia en estado larvario podría deberse a la ausencia de factores externos simultáneos que generalmente desencadenan la metamorfosis en los anfibios (aumento de la temperatura del agua, escasez de alimento, desecación de los cuerpos de agua, disminución drástica del oxígeno disuelto, estrés) así como internos en la medida que su glándula pituitaria no libera la hormona tiroide.

El axolote posee el genoma más grande secuenciado hasta ahora, siendo diez veces más grande que el del ser humano. Su extrema adaptación lo hizo desarrollar tres tipos de respiración: por las branquias externas que se levantan en el agua para extraer oxígeno del agua circundante; por los pulmones a través de los orificios nasales, con respiraciones muy rápidas, casi imperceptibles; y por ósmosis, a través de su piel permeable al oxígeno y al dióxido de carbono. Las branquias son su principal fuente de oxígeno y los pulmones y la piel son medios de respiración complementarios.

Se han identificado a la fecha 32 especies de achoques o axolotes en México, pero solo el ambystoma mexicanum posee todas estas características. El axolote de Xochimilco se separó de las otras especies de axolotes al quedar aislado por los monumentales procesos geológicos y climáticos que formaron el Valle de México a través de erupciones volcánicas y pliegues de la corteza terrestre que formaron sierras y lagunas. Hace entre 120,000 y 11,000 años, en el pleistoceno tardío, los movimientos tectónicos cerraron el drenaje hacia el sur del agua de deshielo de los volcanes Popocatépetl e Iztlacíhuatl, formando grandes lagunas.

© David Jaramillo

Miguel Covarrubias. Gran Tenochtitlán en 1519. Óleo sobre tela. © INAH – Museo Nacional de Antropología

El axolote evolucionó en estas masas de agua dulce a más de dos mil metros sobre el nivel del mar. Hace 2,000 años, cuando los Xochimilcas se asentaron en la zona, axolotl encontró en el sistema cultivo de la chinampa un ecosistema ideal que desmultiplicó su hábitat conforme se iban instalando islotes de lodo fértil, kilómetros de orillas donde vivir y prosperar. El cronista Fray Bernardino de Sahagún, cuenta que para estos pueblos mesoamericanos del valle, además de su dimensión mitológica y simbólica, el ajolote era un alimento preciado y nutritivo.

Códice Florentino, Libro 11, Folio68R (Siglo 16).  Códice Florentino Digital / Getty Research Institute

© David Jaramillo

Dependiendo de sus condiciones de vida, el axolote suele vivir alrededor de tres años en su entorno natural y en un máximo de 10-25 años en laboratorio. Los axolotes son herbívoros a temprana edad y se convierten en carnívoros a la edad adulta, alimentándose de larvas de mosquitos, insectos acuáticos, renacuajos y pequeños peces. Los adultos suelen medir entre 25 y 30 centímetros, nadando entre 2 y 6 metros de profundidad en aguas que oscilan entre 20 y 7 °C.

Radiografía de un axolote.

Los axolotes se reproducen después de un un cortejo nupcial mediante el cual el macho persigue a la hembra, atraído por sus estímulos olfativos y realiza un baile nupcial al término del cual va a depositar en el fondo del agua un espermatóforo formado por un cúmulo gelatinoso el cual que contiene los espermatozoides. La hembra se coloca sobre éste y recoge la sustancia con sus cloacas para liberar dentro de ella los espermatozoides que irán a fecundar los óvulos. En cada desove, la hembra deposita en el lodo un promedio de 400 huevos que eclosionan después de alrededor de dos semanas.

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Branquias externas plumosas

Aleta dorsal de renacuajo

Patas posteriores (5 dedos)

Patas delanteras (4 dedos)

Ojos pequeños y sin párpados móviles

La capacidad de regeneración del axolote fascina la ciencia y le genómica. Los axolotes son los únicos animales capaces de regenerar estructuras complejas y órganos vitales como el corazón, el cerebro o la médula espinal. Mientras todos los vertebrados estamos destinados a una muerte apremiante al sufrir lesiones en órganos vitales, el axolote parece desafiar las leyes de la vida. 

Los científicos lograron entender recientemente cómo funciona su regeneración celular. Tras sufrir una lesión o una pérdida de extremidad, se desencadenan inmediatamente en el axolote una serie de señales celulares: las células que se encuentran en el sitio dañado se reprograman y se desdiferencian, perdiendo su identidad para convertirse en células madre y formar un blastema que se convierte en la masa precursora del miembro a regenerar.  En otras palabras, el blastema es un conjunto de células indiferenciadas que pueden desarrollarse en una gran variedad de tipos de células. A medida que estas células se multiplican y diferencian, el axolote es capaz de reconstruir las estructuras dañadas. Estos procesos son sumamente complejos por las características específicas que requieren las células que forman cada órgano en específico.

© David Jaramillo

Por ejemplo, después de una lesión en el corazón las células madre forman el blastema y comienzan a asumir las características específicas de las células cardíacas como son la capacidad de contraerse y generar impulsos eléctricos. Estas células van rellenando el área lesionada y reconstruyendo el tejido cardíaco dañado, integrándose con el corazón existente, hasta restaurar su estructura completa. La función cardíaca se restablece gradualmente, recuperando su capacidad de bombear sangre de manera efectiva. En este proceso, el axolote es capaz de limitar al máximo la formación de tejido cicatricial o fibrosis que se manifiesta, por ejemplo, después de un ataque cardíaco y que afecta la función cardiaca a largo plazo.

Ante una lesión cerebral, el axolote desencadena una respuesta de regeneración similar, formando un blastema de células madre neurales y células progenitoras que se acumulan en el área dañada del cerebro. Las células madre neurales comienzan entonces a proliferar y a diferenciarse en los tipos celulares necesarios para reconstruir el tejido cerebral dañado. Esto incluye la formación de neuronas y otras células especializadas en el sistema nervioso. A medida que las células proliferan y se diferencian, comienzan a conectarse con el tejido cerebral existente reconstruyendo los circuitos neuronales que se perdieron debido a la lesión. Los estudios han demostrado que, a través de este proceso, los axolotes pueden recuperar comportamientos complejos que implican funciones cerebrales, como la memoria y la percepción sensorial. Tras la regeneración, pueden incluso disminuir notablemente la inflamación de los tejidos para minimizar daños cerebrales ulteriores. 

© David Jaramillo

La capacidad de regeneración es una respuesta adaptativa para la reparación de tejidos dañados. El estudio del axolote ha llevado a avances significativos en la comprensión de los procesos de regeneración en los seres vivos. La ciencia y la medicina tienen el apremiante desafío de aplicar estos conocimientos para imaginar y desarrollar terapias regenerativas en humanos que abrirán el extraordinario potencial de las células madre.

Pero a pesar de su singularidad y de su importancia, el axolote enfrenta amenazas masivas a raíz de la urbanización desenfrenada y de la contaminación de los últimos resabios de las grandes lagunas del Valle de México. Su limitadísima distribución geográfica lo hace totalmente vulnerable a la degradación de su hábitat, porque cualquier cambio negativo en sus condiciones de vida lo empuja inmediatamente a la extinción. En 25 años, la población de axolotes colapsó en un 99%, pasando de 6,000 especímenes por kilometro cuadrado en 1998 a 36 en 2023.

En 2006, el axolote fue declarado en peligro crítico de conservación por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. A lo largo de cinco siglos, los grandes lagos del Valle de México fueron progresivamente secados y rellenados, quedando en la actualidad escasas masas de agua en Xochimilco y Chalco, donde los últimos axolotes en estado natural, sobreviven en condiciones de estrés en aguas contaminadas y enfrentándose a especies invasivas.

Cuenca del Valle de México, 1519 – 2024 | Yavidaxiu / OC:TL CC-BY-SA

Del millón de especies en peligro de extinción en el planeta, 40% son anfibios, lo que hace de esta clase de animales el principal grupo de riesgo a nivel mundial. La conservación del axolote es esencial para su supervivencia, para la biodiversidad y para la investigación científica. Los esfuerzos de conservación incluyen la protección de sus hábitats naturales, la eliminación de especies invasoras y programas de cría en cautiverio que permitan mantener su diversidad genética.

El axolote no es solo un emblema de México, es un tesoro biológico del planeta y un enigma fascinante de la evolución de la vida en la tierra. Su capacidad de regeneración, su estado de neotenia, su distribución geográfica limitada y sus adaptaciones únicas lo hacen único. Su importancia es primordial para la ciencia ya que arroja luz sobre los mecanismos de la regeneración, dándonos el potencial de cambiar la forma en que tratamos las lesiones y enfermedades en los seres humanos. El axolote es un recordatorio de la frágil, misteriosa y maravillosa complejidad de la naturaleza, y un grito para protegerlo y preservarlo.

David Jaramillo

David Jaramillo

Fotografía

Fotógrafo y videasta mexicano, estudió Ciencias de la Comunicación en la UNAM. Obtuvo el Premio al Fotógrafo Joven en la 6ª Bienal de Fotoperiodismo y el segundo lugar en el concurso “México Mega Diverso” de la SEMARNAT entre otros. Realizó su Ópera Prima ‘Cuatro Ciénegas’ exhibida en la FIL de Guadalajara, seleccionada en el FICG33 y ECOZINE (España). Asimismo, editó y fotografió el libro ‘Parpadeo Cósmico’, coronando un trabajo de investigación de 8 años donde expresa su compromiso por la conservación del medio ambiente a través del arte y la ciencia.

CRÉDITOS
Texto: OC:TL – CC-BY-SA

Fotografía: ©️ David Jaramillo

Agradecimientos al Laboratorio de Restauración Ecológica – Instituto de Biología, UNAM

Para citar este artículo: Axolotl: La magia de la evolución. (2024). OC:TL, “Gran angular 6”. https://octl.mx/https://octl.mx/axolotl-la-magia-de-la-evolucion/ / ISSN: 23959290.

Para saber más:

Amador, Leticia. (2021). Ajolotes, especies endémicas mexicanas en peligro de extinción. Biología y Sociedad. 4: 10-19. UANL

Molina Vázquez, Alejandro. (2010). El ajolote de Xochimilco. Ciencias. 98, abril-junio: 54-59. UNAM.

Zambrano, Luis; Rojas Rubén (2022). Xochimilco en el Siglo XXI. Turner. México.

Boletín Cinvestav. “¿Cómo regeneran las células del ajolote un tejido específico?”, 10 de agosto 2021.