LOS OLMECAS DE SAN LORENZO: EL INICIO DE LA CIVILIZACIÓN EN MESOAMÉRICA
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Una ciudad en una isla en las amplias llanuras del río Coatzacoalcos. Mundo de agua, de canoas y de ofrendas. Pueblo de piedra y de viejos mitos. Hombres y jaguares. En San Lorenzo brotó una chispa, la chispa de la civilización en Mesoamérica.

Dra. Ann Cyphers

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OCASO Y RESURGIMIENTO

El altar 4 de La Venta muestra el ancestro sagrado dentro del nicho o cueva de los orígenes y la cubierta superior presenta la imagen estilizada del Monstruo de la Tierra. (Foto de Hirokazu Kotegawa)

Para el año 1000 ANE, San Lorenzo pasó por numerosas dificultades y dejó de ser la capital del mundo olmeca. No son claras las causas de su ocaso, pero el surgimiento de La Venta pudo ser una competencia que causó el debilitamiento de la organización sociopolítica de San Lorenzo. Además, un importante periodo de sequía amenazó a la densa población, la cual buscó alguna alternativa para cubrir sus necesidades de subsistencia.

El tallado de monumentos cesó y nunca se terminó la macro-escena de cabezas colosales. El sitio se despobló ya que los habitantes buscaron mejores condiciones de vida en La Venta y en otros sitios a lo largo de la costa del Golfo. Las pocas personas que quedaron en el sitio se incorporaron a la esfera política de La Venta, abrazaron sus valores sociales y costumbres, tal como se manifiesta en las figurillas de terracota que muestran el estilo de la deformación craneana típica de La Venta.  Los monumentos del sitio fueron destruidos y después toda el área fue abandonada. No obstante, el poderío alcanzado en San Lorenzo sentó las bases del desarrollo posterior de Mesoamérica.

Mil años después, una población con lengua e identidad aún desconocidas se instaló en San Lorenzo y aprovechó los restos arquitectónicos olmecas para construir sus templos y residencias. Esta población se retiró del lugar hacia el 1100 en nuestra era.

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Vista del montículo C-1 de La Venta. (Foto de Hirokazu Kotegawa)

LA VENTA

Si bien la primera ocupación del sitio de La Venta ocurrió en épocas muy tempranas, no es hasta el declive de San Lorenzo que surgió como capital. Al igual que su antecesor, la ciudad se fundó en una isla que se modificó para albergar una vasta área ceremonial organizada en torno a montículos, plataformas, plazas y una Gran Pirámide de 30 m de alto que remite a la montaña sagrada.

En este fastuoso escenario se colocaron casi 100 esculturas, cuatro cabezas colosales, tronos monolíticos y grandes estelas labradas. Al igual que lo harían los mayas unos siglos más tarde, celebraron majestuosas ceremonias luctuosas a sus gobernantes, como lo muestran dos monumentos funerarios: la tumba de las columnas basálticas y el gran sarcófago que personifica un ser mítico – posiblemente una deidad del inframundo. En el área ceremonial se encontraron voluminosas ofrendas de piedra verde y de espejos, algunos enterrados en escondrijos posicionados sobre el eje central del área ceremonial.

El trabajo de la piedra preciosa conoció un nuevo auge: el jade empezó a ser grabado con  iconografía olmeca – lo que no encontramos en San Lorenzo – y la escultura logró un nivel de detalle excepcional como lo muestra la escultura en serpentina, El Señor de Las Limas, hallada en la cuenca superior del río Coatzacoalcos, a 130 kilómetros de La Venta.

Sobresale un hallazgo que tuvo lugar en el sitio San Andrés, satélite de La Venta, en donde se encontró lo que podría ser el primer vestigio del signo ahau. Este glifo puede tener varios significados entre los cuales se encuentra el del gobernante o la clase gobernante.  Posiblemente fecha entre 650 y 500 ANE.

Este motivo (desenrollado) se encuentra grabado en un sello cilíndrico procedente del sitio de San Andrés, Tabasco. El motivo de color verde es el glifo ahau.

Este motivo (desenrollado) se encuentra grabado en un sello cilíndrico procedente del sitio de San Andrés, Tabasco. El motivo de color verde es el glifo ahau. (Redibujado por Ann Cyphers a partir de Pohl et al. 2002)

El poder de los gobernantes de La Venta debió ser extraordinario ya que la cantidad de mano de obra y de materiales pétreos preciosos y semipreciosos invertidos en la ciudad fue considerable, evidenciando la existencia de rutas de intercambio más densas y diversificadas que las de San Lorenzo. En este momento crece la importancia del gobernante y de la élite en las varias sociedades mesoamericanas, lo cual se manifiesta en un mayor intercambio de objetos suntuarios, sobre todo de piedra verde. Muchos elementos de la iconografía olmeca que en San Lorenzo se plasmaron en la cerámica, ahora aparecen en objetos de piedra verde, lo que significa que en esa época sólo fueron consumidos por la élite.

Los monumentos escultóricos con elementos olmecas de La Venta que se han encontrado en los distintos sitios arqueológicos de Mesoamérica configuran cadenas de centros regionales que trazan las dos grandes rutas comerciales: una que parte hacia el Altiplano de México y otra hacia Centroamérica por las costas del Pacífico sur. En estas rutas o cadenas especiales viajaban bienes como la piedra verde, tan preciada en esa época, y la obsidiana. Los puntos estratégicos en las rutas de intercambio presentan esculturas y/o arquitectura que imitan a las de La Venta o desarrollan sus propias versiones, haciendo ostentación de su poder y riqueza.

Hacia el 400 ANE La Venta fue abandonada.  La población migró a la llanura costera de Tabasco y al Petén guatemalteco. Después del colapso de la última capital olmeca todavía quedaron algunos reductos de esta cultura, uno de ellos, Tres Zapotes, Veracruz, sobrevivió hasta el comienzo de nuestra era.

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La escultura conocida como «el señor de las Limas» muestra un personaje masculino que carga un bebé inerte en sus brazos.En cada hombro y rodilla presenta motivos esgrafiados. (Foto de Hirokazu Kotegawa)

[Imagen anterior] El monumento 1 de Chalcatzingo muestra una figura sedente dentro de una cueva que a su vez también es la boca del Monstruo de la Tierra, de donde sale la neblina. (Foto de David C. Grove)

ALTIPLANO Y COSTA PACÍFICA SUR

En el Altiplano Central, en Morelos, Chalcatzingo se desarrolló como un centro regional estratégico entre la costa del Golfo, el valle de México y Guerrero. En las peñas del colosal cerro monolítico que domina el sitio, se encontraron relieves monumentales que muestran escenas míticas relacionadas con la lluvia, el viento, la agricultura, el Señor de la Cueva y el Monstruo de la Tierra, así como un trono en un patio hundido – el único fuera del área olmeca. Adosados a la montaña, sobresalen numerosas figuras de felinos y la de un personaje enigmático que vuela o cae, cuyo el estilo es muy parecido al de La Venta. Es notable la presencia del complejo estela-altar redondo en este sitio a partir del Preclásico Medio, el cual se considera una característica del sur de Mesoamérica.

Más al oeste, en Guerrero, el sitio de Teopantecuanitlán se encuentra en un valle donde confluyen los ríos Amacuzac y Mezcala, en la cuenca alta del río Balsas. Allí se encontró un patio hundido rodeado por muros de piedra con cuatro monolitos que representan seres sobrenaturales – posiblemente divinidades del agua – y una cabeza de piedra con cierta semejanza con las cabezas colosales del Golfo.

La sierra guerrerense alberga también dos sitios  excepcionales en las cuevas de Oxtotitlán y Juxtlahuaca. En Oxtotitlán, los pintores plasmaron un mural que muestra a un gobernante sentado sobre un trono formado por el Monstruo de la Tierra, similar al Altar 4 en La Venta. El gobernante porta una máscara que asemeja a un búho y tiene una capa de plumas verdes. Otro mural con una imagen muy al estilo olmeca presenta a un hombre junto a un jaguar. En las grutas de Juxtlahuaca se muestra a un personaje con tocado y capa negra, con el cuerpo cubierto con la piel de un jaguar. También hay representaciones de una serpiente emplumada y de un jaguar rojo.

La otra ruta comercial, la de la costa del Pacífico, está marcada por sitios con monumentos escultóricos como son Pijijiapan, Padre Piedra, Tzutzuculi y Xoc, así como La Blanca y Tak’alik Ab’aj, Guatemala, y Chalchuapa, El Salvador.

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EL LEGADO OLMECA

Altar 8 y estela 5 de Tak’alik Ab’aj, Retalhuleu, Guatemala. Ejemplo del complejo estela-altar redondo. (Foto de Juliana Skaggs / CC-BY-SA)

La influencia olmeca en Mesoamérica no terminó con el declive del último refugio de esa cultura, Tres Zapotes. Muchos sitios mayas tempranos siguieron el patrón arquitectónico de La Venta y, sobre todo en el área maya, perduraron muchos de sus elementos iconográficos y algunas de sus costumbres, como el culto al gobernante y sus ancestros, la colocación de ofrendas en escondites y muchas más.

La escritura que se ha denominado ‘istmeña’ o ‘epi-olmeca’, expuesta en la Estela C de Tres Zapotes, la Estatuilla de los Tuxtlas y en la Estela de La Mojarra, por ejemplo, todavía no se ha podido decodificar, pero muestra algunos elementos comunes con la epigrafía maya. A su vez, los primeros ejemplos de la escritura maya, los cuales no son del todo descifrables, muestran muchas similitudes con la escritura istmeña. Seguramente las nociones de ciclos calendáricos ya se habían acuñado desde tiempos olmecas ya que en la Estela C de Tres Zapotes aparece la fecha 7.16.6.16.18, que corresponde al 3 de septiembre del 32 ANE en nuestro calendario, la cual es la segunda fecha más temprana en ese tipo de registro, siendo la más antigua la fecha inscrita en la Estela 2 de Chiapa de Corzo, 7.16.3.2.13, que corresponde al 10 de diciembre del 36 ANE.

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Estela C de Tres Zapotes presentando la segunda fecha más temprana en este tipo de registro. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)

Además de la coincidencia entre los adornos de los cascos de las cabezas colosales, que podrían ser los nombres de los señores, y los apelativos de los gobernantes mayas escondidos en sus tocados, otro elemento olmeca que fue común en la escritura e iconografía maya es la mano, la cual está asociada con tomar el poder. La imaginación olmeca creó a un ser con diferentes rasgos zoomorfos cuyo cuerpo, en algunas ocasiones, fue tan estilizado que se representó como una mano, un ala o una pata, posiblemente haciendo referencia a la parte importante de un mito. Más tarde aún persistió esta idea, como lo muestra el mascarón de la Estructura 34 de El Mirador, Guatemala, llamada también el Templo de la Garra del Jaguar.

El uso de tronos se conservó en el mundo maya así como los indicadores que legitimaron al gobernante vinculándolo con el fundador del linaje. Los signos olmecas llamados la ‘cruz de San Andrés’ y la U invertida también perduraron en la epigrafía maya. Un ejemplo espectacular de la relación olmeca-maya se encuentra en Izapa, en el estado de Chiapas, en la frontera entre México y Guatemala. Esta zona fue muy codiciada por las diferentes élites mesoamericanas por ser la productora del preciado cacao. Este sitio floreció entre el 600 ANE y el 100 de nuestra era, presenta más de 80 plataformas monumentales, algunas de ellas dispuestas conformando plazas, dentro de las cuales se colocaron las famosas estelas y a sus pies se pusieron altares.

Las estelas no presentan inscripciones jeroglíficas ni calendáricas, tampoco parecen referirse al tema del poder del gobernante. Son complejas escenas míticas, algunas vinculadas con el relato del Popol Vuh, realizadas de tal manera que parecen ser un intento por ubicar a las figuras en profundidad, con perspectiva. Se utilizaron símbolos comunes del arte olmeca, como las nubes, el signo de U y las bandas cruzadas, así como las bandas celestiales y la del inframundo. Los seres representados son divinidades, a veces con rasgos zoomorfos como son el hombre-pájaro, animales, aves, cocodrilos y jaguares, a menudo con cualidades sobrenaturales, algunos de los cuales sobrevivieron en el arte maya.

A 60 km de Izapa, a vuelo de pájaro, se encuentra Tak’alik Ab’aj, Guatemala, un sitio clave en la ruta que conectó el Istmo de Tehuantepec con Centroamérica, el cual es considerado el eslabón que presenta la continuidad del estilo olmeca y el comienzo del maya. Allí se encontraron más de 300 monumentos, los más antiguos fueron tallados con imágenes al estilo olmeca. Sobresalen los temas del personaje saliendo del elemento de nicho-cueva-fauces de un jaguar, el personaje con atuendo de pájaro, que presenta muchas similitudes con el del arte de Izapa y Oxtotitlán, así como las cabezas monumentales que se tallaron en un estilo local y el complejo estela-altar redondo.

Al noreste de Izapa, en la selva guatemalteca, se encontraron en San Bartolo las pinturas murales que hasta hoy son las más antiguas de la cultura maya. Fechadas hacia el 100 a.C., muestran una continuidad estética entre la iconografía olmeca tardía y la maya. Los temas de estas pinturas son míticos y religiosos, en ellas aparecen el dios del maíz y los gemelos del Popol Vuh, con innumerables rasgos del mundo olmeca, como el elemento en forma de U y la máscara bucal olmeca.

Los olmecas fundaron los cimientos de Mesoamérica, cimbraron la cosmovisión de pueblos que siglo tras siglo, cultura tras cultura, harían pervivir y evolucionar en el tiempo mesoamericano los rituales y los símbolos de la primera civilización del hemisferio norte de América.

A.C.

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PARTE 3

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Personaje con rasgos olmecas, mural Norte, San Bartolo, Petén, Guatemala. (Foto de Wiliam Saturno)

AGRADECIMIENTOS

Se agradece a las siguientes personas por haber apoyado el presente trabajo con dibujos, planos y fotografías: Rafael Galina, Virginia Arieta, Fernando Botas, Susan Gillespie, David C. Grove, Luis Fernando Hernández Lara, Gerardo Jiménez, Hirokazu Kotegawa, Arturo Madrid Almada, Brizio Martínez, Timothy Murtha, William Saturno, Lilian Velázquez, Juliana Skaggs, Marcela Gereda, a la National Anthropological Archives/Smithsonian Institution, a Barbara Winter del Museo de Arqueología y Etnografía de la Simon Fraser University, a la Mediateca del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México así como a Kenneth Garrett.

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TEXTO

▪Ann Cyphers para OC:TL / Obra bajo Licencia Creative Commons CC-BY-ND 2.5

IMÁGENES

Portada

▪Cabeza colosal 1, San Lorenzo, «El Rey». Museo de Antropología de Xalapa. (Foto de Olmec / CC-BY-SA)

Introducción

▪Vista de la gran meseta de San Lorenzo desde el lado norte en 1992. (Foto de Ann Cyphers)
▪Mapa de Mesoamérica. (Dibujo de Luis Hernández)
▪Selección de rostros en el arte olmeca que muestra los cambios en los conceptos de belleza a lo largo de los siglos. (Fotos y dibujos de Fernando Botas, Ann Cyphers, Hirokazu Kotegawa y Brizio Martínez)

Capítulo 1

▪ Monumento 58, San Lorenzo. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
▪ Reconstrucción de un islote en donde se realizaba la producción de pescado ahumado. (Dibujo de Fernando Botas)
▪ Vista de un islote que se ubica al norte de San Lorenzo (Foto de Ann Cyphers)
▪Plano topográfico de San Lorenzo que muestra los sectores principales del sitio. (Plano de Virginia Arieta)
▪Vista de una gran inundación de las llanuras costeras del sur de Veracruz. (Foto de Rafael Galina)
▪El monumento 104 de San Lorenzo, un bloque con la imagen del Monstruo de la Tierra en bajorrelieve. (Foto de Ann Cyphers)
▪Se conservaron varios bustos de madera en el sitio El Manatí debido a que se encontraban en un entorno anegado. (© Foto de Kenneth Garrett)
▪Vista parcial de la excavación del Palacio Rojo. (Foto de Brizio Martínez)
▪Reconstrucción del cuarto sagrado en el interior del Palacio Rojo, San Lorenzo. (Dibujo de Lilian Velázquez)
▪Reconstrucción del almacén de esculturas en el interior del Palacio Rojo, San Lorenzo. (Dibujo de Lilian Velázquez)
▪Reconstrucción del taller de reciclaje de esculturas en el interior del Palacio Rojo, San Lorenzo. (Dibujo de Lilian Velázquez)
▪Reconstrucción de la composición del recinto ceremonial-administrativo del Grupo E. (Dibujo y fotos de Ann Cyphers y Brizio Martínez)

Capítulo 2

▪Monumento 52 de San Lorenzo, Jaguar humanizado. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
Monumento 6 de San Lorenzo. (Foto de Brizio Martínez)
▪Este boceto de una escultura antropomorfa fue hallado en el taller de escultura en Llano del Jícaro. (Foto de Brizio Martínez)
▪El monumento 1 de Laguna de los Cerros muestra un ser sobrenatural con ojos en forma de placas redondeadas, una con las bandas cruzadas en el interior y la otra con la U. (Foto de Brizio Martínez)
▪El monumento 19 de Laguna de los Cerros es la única escultura de piedra de los olmecas que muestra a un hombre de pie. (Foto de Brizio Martínez)
▪El tamaño de los tronos varía de acuerdo con el poder de los gobernantes que los mandaron a tallar; a. monumento 14 de San Lorenzo, b. monumento 5 de Laguna de los Cerros, c. monumento 2 de Loma del Zapote. (Fotos de Brizio Martínez)
▪Las representaciones artísticas en San Lorenzo tienen numerosas formas entre las cuales se encuentran las figuras humanas, los felinos, las aves y los seres sobrenaturales. (Fotos de Brizio Martínez)
▪Las etapas principales en el tallado escultórico del reciclaje de un trono para crear una cabeza colosal. (Fotos de Brizio Martínez)
▪Las 10 cabezas colosales de San Lorenzo que muestran la variedad en las características de los rostros, expresiones y tocados. (Fotos de Brizio Martínez)
▪La distribución espacial de las cabezas colosales en la meseta de San Lorenzo. (Plano y fotos de Thimothy Murtha y Brizio Martínez)
▪Monumento 107 de San Lorenzo. Jaguar sosteniendo a un posible jugador de pelota. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
▪El monumento 34 de San Lorenzo se encontraba en el almacén de esculturas en espera de ser reciclado. (Foto de Brizio Martínez)
▪Cabeza colosal 5 de San Lorenzo. (Foto de Brizio Martínez)
▪Los artefactos prismáticos de ilmenita se utilizaron como soportes de un taladro. (Foto y dibujos de Arturo Madrid y Fernando Botas)
▪Monumento 1 de San Lorenzo, in situ. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
▪Monumento 61 de San Lorenzo en excavación. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
▪Monumento 61 de San Lorenzo en excavación. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
▪Monumento 2 de San Lorenzo. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
▪El monumento 105 de San Lorenzo, una cabeza mutilada. (Foto de Ann Cyphers)
▪Monumento SL‐89 de San Lorenzo. (Foto de Ann Cyphers)
▪La excavación del Monumento 102 de San Lorenzo, el cual muestra un ave decapitada. (Foto de Ann Cyphers)
▪La excavación del Monumento 136 de San Lorenzo, un felino hecho de basalto. (Foto de Ann Cyphers)

Capítulo 3

▪Vista del Popocatépetl desde la cumbre del cerro Chalcatzingo, Morelos (Foto de Argan Aragon / CC-BY-SA)
▪Vista aérea de tierra y agua cerca de Villahermosa, Tabasco. 1968. (Robert Fleming Heizer papers, National Anthropological Archives, Smithsonian Institution)
▪Vista aérea de la costa de Veracruz. 1966. (Robert Fleming Heizer papers, National Anthropological Archives, Smithsonian Institution)
▪La escena escultórica procedente de la Acrópolis del Azuzul, en el sitio Loma del Zapote. (Dibujo de Fernando Botas)
▪Monumento 9, Acrópolis del Azuzul, Loma del Zapote. Gemelo II. Museo de Antropología de Xalapa. (Foto de Argan Aragon / CC-BY-SA)
▪Monumento 9 de San Lorenzo, una fuente de piedra con forma de pato y símbolos acuáticos grabados en el torso. (Foto de Brizio Martínez)
▪Botellón. Tlatilco, Estado de México. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
▪Pez. Tlatilco, Estado de México. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
▪Sello cilíndrico de terracota. Tlatilco, Estado de México. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
▪Figurilla antropomorfa. Tlatilco, Estado de México. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
▪Figurilla antropomorfa. Posible chamán. Tlatilco, Estado de México. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
▪El Acróbata. Tlatilco, Estado de México. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)

Capítulo 4

▪El altar 4 de La Venta muestra el ancestro sagrado dentro del nicho o cueva de los orígenes y la cubierta superior presenta la imagen estilizada del Monstruo de la Tierra. (Foto de Hirokazu Kotegawa)
▪Vista del montículo C-1 de La Venta. (Fotos de Hirokazu Kotegawa)
▪Las cuatro cabezas colosales de La Venta. (Fotos de Hirokazu Kotegawa)
▪Croquis de La Venta con la ubicación de algunas esculturas destacadas. (Fotos de Hirokazu Kotegawa)
▪La ofrenda 4 de La Venta es un escondrijo enterrado en una fosa. Está compuesta por 16 figurillas de piedra semipreciosa y seis hachas delgadas que probablemente simbolizan estelas. (Robert Fleming Heizer papers, National Anthropological Archives, Smithsonian Institution)
▪Mosaico monumental de máscara de jaguar. Plataforma suroeste. (Robert Fleming Heizer papers, National Anthropological Archives, Smithsonian Institution)
▪La ofrenda 9 de La Venta consiste en un arreglo de nueve hachas y al norte un espejo. (Robert Fleming Heizer papers, National Anthropological Archives, Smithsonian Institution)
▪La ofrenda masiva de piedra verde que fue hallada en la plataforma suroeste del Complejo A. (Robert Fleming Heizer papers, National Anthropological Archives, Smithsonian Institution)
▪Este motivo (desenrollado) se encuentra grabado en un sello cilíndrico procedente del sitio de San Andrés, Tabasco. El motivo de color verde es el glifo ahau. (Redibujado por Ann Cyphers a partir de Pohl et al. 2002)
▪La escultura conocida como el ‘señor de Las Limas’ muestra un personaje masculino que carga un bebé inerte en sus brazos. En cada hombro y rodilla presenta motivos esgrafiados. (Foto de Hirokazu Kotegawa)
▪El monumento 1 de Chalcatzingo muestra una figura sedente dentro de una cueva que a su vez también es la boca del Monstruo de la Tierra, de donde sale la neblina. (Foto de David C. Grove)
▪El altar de Chalcatzingo mide 4.4 m de largo. El patio hundido y el interior del altar albergaban un total de 17 entierros humanos. (Foto de David C. Grove)
▪El monumento 4 de Chalcatzingo muestra dos felinos y dos humanos, posiblemente en conflicto. (Foto de Ann Cyphers)
▪Vista del cerro Chalcatzingo desde el pie de la plaza principal. (Foto de Argan Aragon / CC-BY-SA)
▪Detalle del monumento 1 de Chalcatzingo. (Foto de Argan Aragon / CC-BY-SA)
▪Detalle del monumento 2 de Chalcatzingo. (Foto de Argan Aragon / CC-BY-SA)
▪Detalle del monumento 41 de Chalcatzingo. (Foto de Argan Aragon / CC-BY-SA)
▪Pinturas rupestres, Juxtlahuaca. (Foto de Brian Hayden. Simon Fraser University.-Museum of Archaeology & Ethnology)
▪Pinturas rupestres, Juxtlahuaca. (Foto de Brian Hayden. Simon Fraser University.-Museum of Archaeology & Ethnology)
▪Pinturas rupestres, Juxtlahuaca. (Foto de Brian Hayden. Simon Fraser University.-Museum of Archaeology & Ethnology)
▪Vista desde la entrada de la cueva de Juxtlahuaca. (Foto de Brian Hayden. Simon Fraser University.-Museum of Archaeology & Ethnology)
▪El mural 1 de la cueva de Oxtotitlán, Guerrero, muestra un personaje elegantemente ataviado con capa de plumas y tocado de búho, que está sentado sobre el rostro del Monstruo de la Tierra. (Dibujo de Susan Gillespie)

Conclusión

▪Altar 8 y estela 5 de Tak’alik Ab’aj, Retalhuleu, Guatemala. Ejemplo del complejo estela-altar redondo. (Foto de Juliana Skaggs / CC-BY-SA)
▪Estela C de Tres Zapotes presentando la segunda fecha más temprana en este tipo de registro. (SECRETARÍA DE CULTURA.-INAH.-MEX. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia)
▪La estela 67 de Izapa que muestra a un personaje en un cayuco. (Foto de Ann Cyphers)
▪La estela 11 de Izapa que muestra a un personaje saliendo (o entrando) de las fauces de un ser zoomorfa que porta la ‘cruz de San Andrés’. (Foto de Ann Cyphers)
▪El monumento 2 de Izapa que muestra un personaje dentro de las fauces de un ser sobrenatural. (Foto de Ann Cyphers)
▪El monumento 67 de Tak’alik Ab’aj, que muestra un personaje dentro de las fauces de un ser sobrenatural. (Foto de Marcela Gereda / CC-BY-SA)
▪Monumento 68, Tak’alik Ab’aj, representando una rana. (Foto de Marcela Gereda / CC-BY-SA)
▪Monumento 99 de Tak’alik Ab’aj. (Foto de Marcela Gereda / CC-BY-SA)
▪Personaje con rasgos olmecas, mural Norte, San Bartolo, Petén, Guatemala. (Foto de Wiliam Saturno)

Para citar este artículo:

Cyphers, A. (2019). Los olmecas de San Lorenzo: el inicio de la civilización en Mesoamérica. OC:TL [en línea], Vol.1 (Gran Angular-01). Accesible en: https://https://https://https://https://https://octl.mx/los-olmecas  [Consultado el 9 Dec. 2019]. ISSN: 23959-290 

Créditos: Ann Cyphers para OC:TL. Obra bajo Licencia Creative Commons CC-BY-ND 2.5

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El autor

Ann Cyphers ■ Arqueóloga e historiadora, ha vivido en México desde 1972. Investigadora titular en el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, especialista del periodo Preclásico en Mesoamérica, ha realizado trabajo de campo en Veracruz y Morelos, así como en Estados Unidos. Ha sido distinguida por el INAH, el Museo de Antropología de la Universidad Veracruzana, la National Geographic Society y la Universidad de Illinois. En 2018, recibió el Premio Universidad Nacional otorgado por la UNAM.